11.12.11

Lubina a la sal






Esta es una forma de preparar la lubina que hago mucho en casa, también con otros tipos de pescado como la dorada. Creo que es la manera en la cual el pescado sabe más a eso, pescado, no lo disfraza con otros sabores. Eso si, tiene que ser de la mar, no de piscifactoría. Es una buena opción para la cena de Nochebuena o Nochevieja.

Si encontráis una buena pieza os recomiendo que la compréis, estará más barata que si lo dejáis para esas fechas, la podéis congelar y utilizar en una de las dos cenas, yo lo he hecho muchas veces. Siendo buena y fresca, y congelándola bien, no pierde nada de sus características.






  • Ingredientes:
1 lubina
Sal marina

Salsa de aceite especial:
Aceite de oliva virgen extra de la variedad arbequina (me gusta este por su sabor suave)
Tomate
Perejil
Sal


  • Preparación:
Comprar una lubina del tamaño que nos convenga según la cantidad de comensales. Decirle al pescadero que nos la deje entera sin quitar las escamas, pero sacandole las tripas sin abrirla.

Lo primero preparamos la salsa recomendada, ver receta AQUI.

Poner el horno a precalentar a 250º, con calor arriba y abajo. En una fuente, o en la bandeja de horno, poner la sal suficiente para que la lubina la cubra totalmente, poner en encima la lubina y cubrirla de sal por entero de forma que quede totalmente cubierta. Es bueno humedecer un poco la sal con las manos para que se una bien.

Meter en el horno y dejar hacer calculando que tendremos que hornear 25 minutos por el primer kilo y 10 minutos por cada kilo de más.

Mientras se hace la lubina preparamos la salsa. Esta que yo pongo es una idea, pero podemos utilizar la que más nos guste. La cantidad depende del número de personas.

Ponemos en una salsera el aceite de oliva. Troceamos el tomate en trozos pequeños quitándole las semillas y lo añadimos. Añadimos también el perejil picado muy finamente, un poquito de sal y mezclamos bien. Reservamos.

Una vez hecha, la sacamos del horno, la limpiamos quitándole la sal, la piel y las espinas y la repartimos en cada plato. Ponemos por encima un poco de la salsa y la acompañamos con unas patatas cocidas a las que podemos también poner la salsa por encima.

En realidad este plato está perfecto añadiendo simplemente a la lubina, en cada plato por encima, un poco de un aceite de oliva virgen extra de muy buena calidad, no necesita nada más. Pero yo os recomiendo hago esta salsa, que nos gusta porque no quita nada de protagonismo al sabor del pescado, que es de lo que se trata.